
El movimiento terminó, pero muchas familias en distintas regiones del país continúan procesando lo ocurrido. Un sismo no es solo un temblor de tierra; deja tras de sí pérdidas, hogares afectados, personas heridas e incertidumbre en comunidades que intentan asimilar lo que cambió en pocos minutos. Mientras algunas personas ayudan o buscan a sus seres queridos, muchas otras siguen con preocupación cada noticia.
“Después de una experiencia tan fuerte, es comprensible que la tranquilidad no regrese de inmediato. Nuestro cuerpo necesita su propio tiempo para asimilar lo vivido y reconocer que está a salvo. En TeBo queremos que nadie en Colombia tenga que recorrer solo este camino hacia la calma ”.
— Bastián Venegas, Fundador de TeBo
Cuando nos enfrentamos a un peligro, el cuerpo activa su sistema de alerta para protegernos. El corazón se acelera, los músculos se tensan y la atención se concentra en cualquier ruido o movimiento. Cuando el peligro inmediato termina, esa activación no desaparece al mismo tiempo. El cuerpo puede necesitar horas o días para reconocer nuevamente que está seguro.
Por eso, continuar pendiente de cualquier vibración, sentir temor de ingresar a ciertos lugares, tener dificultad para dormir o no lograr concentrarse no es exageración ni falta de fortaleza. Es una respuesta humana y natural ante una situación inesperada y amenazante.
Nuestro bienestar emocional no se construye de manera aislada; está relacionado con las personas, los lugares y las rutinas que nos hacen sentir protegidos. Ver edificaciones afectadas o escuchar las historias de quienes perdieron a alguien produce tristeza e impotencia. A esto lo llamamos duelo colectivo, una experiencia compartida donde no todos sentimos lo mismo ni con la misma intensidad. Algunas personas llorarán, otras buscarán ayudar, algunas sentirán miedo y otras guardarán silencio. Incluso no saber qué sentir es una respuesta válida.
Asimismo, las personas que están acompañando a sus vecinos o comunidades necesitan descansar y alimentarse. Cuidar de uno mismo no significa abandonar, es necesario para cuidar a otros.
Para ir reduciendo la tensión progresivamente, el equipo de TeBo sugiere pequeñas acciones:
Si necesitas expresar lo que sientes y no sabes cómo empezar, puedes conversar gratuitamente con Yatiri en TeBo. Escribir algo tan sencillo como “Hoy tembló muy fuerte y todavía tengo miedo” ayuda a soltar la carga emocional. Yatiri no reemplaza el acompañamiento de un profesional, pero ofrece una escucha cálida para orientarte hacia líneas de atención si lo necesitas.
Adicionalmente, hemos activado una red gratuita de apoyo emocional a través de TeBo. Esta iniciativa no solo busca brindar acceso libre a nuestras herramientas digitales, sino también conectar a profesionales de la salud mental que donan voluntariamente su tiempo con personas que necesitan ser escuchadas en este momento.
Recuperar la calma no significa olvidar lo ocurrido ni obligarnos a dejar de sentir miedo de inmediato. Significa permitir que nuestro cuerpo y nuestra mente vuelvan a encontrar seguridad, poco a poco y con el apoyo necesario.
Nadie debería atravesar solo lo que siente.
Medita con prácticas guiadas, crea hábitos que te inspiran y déjate acompañar en tu proceso. TeBo es tu espacio para redescubrir tu poder.
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En esta entrevista rápida, Bastián Venegas, fundador de TeBo, comparte la historia humana tras su emprendimiento de salud mental y los retos de crear tecnología para el bienestar.

Hecho por INUI S.A.S