
En 1930 Hans Selye (fisiólogo, médico austrohúngaro), comenzó investigaciones sobre el estrés, después de dos décadas de estudios y análisis; la Organización Mundial de la Salud OMS, en 1956, en base a dichos estudios definió el estrés como “la respuesta no especificada del organismo a cualquier demanda del exterior”.
Cabe señalar que todos en algún momento hemos padecido estrés, enfermedad que altera nuestra calidad de vida en aspectos como: insomnio, depresión, ansiedad, irritabilidad, entre muchas más situaciones. Es pertinente decir, que el estrés no solo afecta área mental y emocional, igual ocasiona enfermedades orgánicas como: presión arterial alta, insuficiencia cardíaca, diabetes, acné, problemas menstruales, infertilidad, disfunción sexual, cefaleas, pérdida o aumento de peso, caída del cabello, etc.
Pero es importante señalar que el estrés no necesariamente es nocivo para nuestra salud. Por ejemplo: en entrevista laboral para ingresar a una empresa puedes sentir nervios y ansiedad. Existen dos tipos de estrés que necesitamos identificar:
Podemos afirmar que el estrés estará presente el tipo de vida que llevamos, nuestro afán de superación, la competitividad dictada por la sociedad y el entorno, las condiciones ambientales y familiares de cada uno, lleva a nuestro organismo a responder siempre con producción de hormonas y otras que generan el compromiso metabólico y hormonal, dando respuesta al estrés y prepara una respuesta adecuada pero que crónicamente nos lleva un distrés (ya nombrado arriba) activando respuestas inadecuadas y no adaptativas a las condiciones de vida actual
Cabe entonces preguntarnos:
¿Qué debemos hacer realmente por nuestra salud mental?, revisemos que rutinas, hábitos, costumbres, interacciones nos llevan a generar ese estrés. ¿Cuál de ellas podemos modificar, estas son realmente adaptativas nuestras costumbres? Como por ejemplo:
Ahora pregúntate: ¿Estas empoderado de tu autocuidado?, ¿Eres el primer cuidador de tus emociones?, es fundamental reconocer que tu bienestar emocional depende de ti y no de los demás; no de tu entorno, no de tu suerte, o del destino.
Te invitamos a convertirte en el principal conductor de tu salud emocional: que aprendas, desarrolles, y practiques estrategias para controlar, y disminuir el estrés y sus síntomas estresores resultantes del diario vivir.
Constantemente te enfrentarás a situaciones que generen estrés, pero está en ti la reacción a estas. Desarrollando herramientas adaptativas lograras eliminar las sensaciones de estrés negativo de tu vida y sus consecuencias, es hora de darle una mirada diferente a tu entorno.
A continuación, te recomendamos acciones para disminuir el estrés:
Posteriormente estaremos ofreciéndote técnicas más precisas para llevar a cabo cada una de ellas.
Medita con prácticas guiadas, crea hábitos que te inspiran y déjate acompañar en tu proceso. TeBo es tu espacio para redescubrir tu poder.
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